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lunes, 4 de octubre de 2010

ACTUALIDAD DEL ENTRENAMIENTO AUTÓGENO DE SCHULTZ

ACTUALIDAD DEL ENTRENAMIENTO AUTÓGENO DE SCHULTZ
Introducción a un seminario. 
Prof. A. Jimeno Valdés.
Profesor titular de la Universidad de Valladolid.               

La depurada técnica de relajación denominada Entrenamiento Autógeno de Schultz, ha sido empleada durante décadas y ha tenido el predicamento de ser la mejor, la  más duradera y eficaz técnica de relajación aplicable en todos los casos en los que se requiera una relajación profunda como base de tratamientos de desensibilización, descanso intensivo, y otros, que intentaremos describir en este breve resumen.

Definición: El E.A. se basa en la conmutación de la atención, según término que utiliza el creador de la técnica, hacia el propio cuerpo y su  percepción intensiva en situación de relajación con bloqueo respecto la percepción del perimundo exterior. En esta situación  las vivencias de tranquilidad, salud y  bienestar son reforzadas autosugestivamente derivándose de ello los efectos beneficiosos.
El Dr. Schultz trabajó como neurólogo en Berlin en los años entreguerras y divulgó su método después de la segunda habiendo sido sometido el E.A. en aquellos años a investigación repetida y  profunda en diversas clínicas psiquiátricas universitarias que contribuyeron a su aprobación y difusión. Entre ellas puede citarse especialmente a la de Tübingen  dirigida por E. Kretchsmer ya que él mismo había desarrollado una técnica denominada de "autohipnosis fraccionada" que presenta algunas similitudes con la de Schultz. Las investigaciones incluyeron la utilización de aparataje complejo, como técnicas para medición de la sugestibilidad, la disolución del tono muscular  en las fases de relajación mediante el electromiograma, o de la temperatura corporal con termómetros de par eléctrico digital.

Bases neurofisiológicas. La tensión psíquica y la ansiedad se expresan en el plano corporal por tensión muscular, perfectamente identificable mediante el electromiograma, excitación del sistema simpatico con todo su correlato hormonal y metabólico y las conocidas vivencias de desasosiego, malestar y aún dolor y otros síntomas de conversión psicosomática que pueden derivar de ellos. Todo ello lleva a la hipótesis tantas veces comprobada  de que el dominio y resolución de la tensión muscular y demás aspectos  somáticos de la ansiedad conllevarán una disminución o abolición importante de los síntomas psíquicos que se intenta tratar. En la Tabla nr. I presento en resumen las citadas características psicofisiológicas que diferencian los estado de relajación y los de tensión psíquica, que por ser suficientemente conocidas no precisan más explicación. Las técnicas de relajación al igual que las cognitivo conductales de muy posterior desarrollo y actualmente en gran auge,  postulan que así como la tensión y ansiedad psíquica desencadena ansiedad somática, la tensión somática conduce a la tensión psíquica y dada esta interrelación, el control de la ansiedad psíquica - o cognitiva - permite el control de la ansiedad somática. Esta interrelación de sobra conocida en la clínica ,  es la base de la conocida doctrina de la emoción defendida por W. James en los ya lejanos años del siglo XIX y que en su tiempo produjo en los sectores psiquiátricos profunda extrañeza. Una extrañeza que se profundizó cada vez más  con el aumento de la divergencia histórica entre la psicología experimental y la psicopatología y psiquiátria. Seguramente puede afirmarse que la ultima puntilla para este alejamiento los produjo la irrupción y dominio del psicoanálisis que procedió en todo momento al margen de verificaciones experimentales y aún de controles empíricos sobre su eficacia. Es sin embargo obligado resaltar como excepción a estas afirmaciones el desarrollo de las escuelas psicosomaticistas y de patología funcional y neohipocrática  entre cuyos más señeros representantes deseo citar a Franz Alexander en Chicago y Rof Carballo en Madrid.
Dentro de las diversas funciones reseñadas  es la función respiratoria la más interesante   debido a que tanto puede realizarse de forma automática e inconsciente, como de forma consciente y voluntaria. Establece así, por lo tanto, una especie de puente entre la actividad autónoma y la voluntaria. Por otra parte en todos los estados de ansiedad, en las crisis funcionales histeriformes y similares siempre se activa la forma de respiración superficial y rápida , y en los estados de sueño y relajación la forma lenta y profunda  producida por el movimiento del diafragma. Sin embargo el control respiratorio sin aprendizaje previo, con frecuencia estimula el estado de tensión o de aumento de la concentración y vigilancia y no es apropiado para las  primeras fases de la técnica de E.A. que se centran en la vivencia del “peso” de los miembros derivada de la relajación muscular. Es evidente que las demás funciones reseñadas en la citada tabla son básicamente  automáticas  y solo pueden ser controladas mediante el grado superior del E.A. que es el menos importante a efectos terapeúticos.
Insistiremos de nuevo en que el E.A. consiste básicamente en la concentración de la atención en funciones corporales autónomas en situación vigil, pero abandonando las mismas a los automatismos autonómicos, mientras simultaneamente se bloquea la atención para todos los estímulos externos al sujeto, así como de  otros contenidos (recuerdos, imágenes o ideas ) de la conciencia que perturben a los anteriores. Todo ello se consigue mediante sutiles procedimientos técnicos que automatizan el proceso a lo largo de las largas semanas de la practica y aprendizaje del método.

Selección de candidatos.  El E.A. aunque es relativamente sencillo de aprender, requiere ciertas condiciones de personalidad y actitud para garantizar la  aplicación y las posibilidades de su eficacia. Los presupuestos previos más importantes  son la disciplina, la tenacidad, la capacidad de concentración por una parte y una cierta sugestibilidad. Todo ello, como rasgos de personalidad debe ser comprobado aun antes de proponer al candidato las pruebas de selección que expondremos a continuación.
Veáse  la Tabla nr. II
En primer lugar, y comprobados las caracteristicas  generales positivas que señalamos anteriormente, debe verificarse la sensibilidad del candidato a la sugestión. Deben excluirse tanto los candidatos excesivamente sugestionables dentro de rasgos histéricos de personalidad, como los refractarios en cuantía importante. Los primeros exigirían un control constante de la aplicación, siendo así que el objetivo del método es su autoaplicación individual y solitaria una vez aprendido, y los segundos por su rigidez y desconfianza  tienden a producir reacciones contrarias a las solicitadas y a tener por ello grandes dificultades o imposibilidad completa para la conseguir la relajación muscular y demás  fases del E.A.
Existen varias pruebas de sugestibilidad fáciles de aplicar y de las que citaremos solamente dos, recordando antes de nada que la sugestibilidad como característica de la personalidad social mantiene muy escasa correlación con el nivel intelectual o la cultura del candidato.
a)      Prueba de Romberg. Esta prueba está tomada de la bioenergética y consiste  en que  estando el candidato de pié y con los ojos cerrados  sugerirle que se deje caer hacia atrás y que será recogido por los brazos del terapeuta. Esta prueba no debe realizarse sin la ayuda de algún ayudante que preste también sus brazos para recoger al  candidato ya que puede caer con tal premura y “a plomo” que la prueba puede convertirse en un lamentable accidente. Los resistentes a la prueba suelen oscilar ostensiblemente o incluso inclinarse en el sentido apuesto al requerido. Puede captarse también una tendencia a la simulación o exceso de complacencia lo cual también debe interpretarse como resultado negativo.
b)      Prueba de Galton. Esta prueba consiste en la aplicación de un curioso fenómeno descubierto por el gran científico británico que aplicó por vez primera la estadística a las ciencias sociales, sobre todo a las pruebas de inteligencia, y que denominó “ideoplastia” Consiste en la producción automática de una conducta meramente “imaginada” Ha de tratarse de alguna conducta inocua y elemental de tipo motor, siendo la más sencilla y ejemplar el método del “péndulo”  Puede efectuarse con un reloj de bolsillo suspendido por su cadenenita de unos 20 ctms.  de longitud. Se sujeta “al aire”; es decir sin apoyar los codos,  con los dedos indice y pulgar simultaneamente de ambos brazos y se indica al sujeto que se imagine que el reloj ejecuta solo un movimiento pendular en un sentido determinado, por ejemplo de derecha a izquierda. En la mayoría de las personas y de forma “sorprendentemente involuntaria” el “péndulo” ejecuta dicho movimiento. Este fenómeno mil veces comprobado juega un papel importante en el E.A. y de la precisión, rapidez y actitud comprensiva del candidato hacia el mismo se deducen datos importantes de su idoneidad para la enseñanza del E.A. Este fenómeno psicológico es fundamento también de lo que podemos llamara “Juego psicológico” de la Guija, al cual pueden sobreañadirse por la via de la creencia y la superstición  de cualesquier significado “paranormal”.
Estas dos pruebas no tienen carácter preceptivo  ni de exclusión si no que meramente deben ser evaluadas con sentido común dentro de las demás características. Por lo demás pueden utilizarse también como demostración y apoyo a la enseñanza del E.A.

 Podemos señalar a continuación los criterios básicos de exclusión y admisión que constan tambien  en la citada Tabla nr. II Pienso que no necesitan mayor explicación y de alguna manera son de sentido común. Los criterios de admisión  ultimos deben entenderse como indispensables para la aplicación del método y señalan meramente la disposición y actitud del candidato.

Indicaciones de aplicación. Se trata de las aplicaciones o indicaciones del método que identifica la utilidad del mismo.
Pueden clasificarse en dos grandes grupos: las indicaciones respecto a personas básicamente sanas y normales pero que desean mejorar su fortaleza psicológica en algunos de los aspectos que exponemos y las indicaciones terapeuticas propiamente dichas, que por supuesto solo deben aplicarse bajo recomendación y control del terapeuta especifico del paciente o cliente. Veáse la Tabla III

a)       En personas sanas. Basta una contemplación preliminar de las indicaciones para comprender la inmensa utilidad del método. Es más yo, basado en mi propia experiencia personal y en la de mis pacientes a lo largo de varias décadas de aplicación, creo que puede afirmarse que es la tecnica mas importante y eficaz a efectos de la resolución del estrés, la formulación y cumplimiento de propósitos, por lo tanto de lo que podríamos llamar en nomenclatura clásica “refuerzo de la voluntad” y mejoría de la calidad de vida psicológica. No ignoro que no están de moda  las virtudes de la voluntad el sacrificio, la disciplina, la capacidad de de tolerancia a la frustración y en resumen del disfrute sano de la vida consistente básicamente en encontrar alegría en el cumplimiento de nuestras obligaciones. Hasta la moral de los paises protestantes que alcanzaron la cúspide del éxito social y político en el mundo ( quierasé o no así  ha sido y es de momento)  parece han olvidado estas sus raíces, para sumergirse también el hedonismo y en la desidia. Pero no nos engañemos, ello es pura apariencia y los dueños de la historia, que no sus sufridores, siguen ostentando todas estas características que producen como efecto secundario una mera riqueza o despilfarro de uso del que  abusan o utilizan los incautos, que somos en algún momento todos,  bajo la situación de ser utilizados y manejados. Todo ello,  además, a costa de la destrucción de los valores eternos de la calidad de la persona que redundan en los ingentes sufrimientos y enfermedades derivados de esta civilización  hedonista.  Es indudable que estas mis palabras pueden oler a sermón, pero yo ruego a todos los que tienen experiencia en actividad clínica y psicológica que mediten sobre el tanto por ciento de concausalidad  que en sus clientes deriva de los malos hábitos de vida, del consumo del alcohol y drogas, la ambición excesiva, de los desajustes de los ritmos circadianos y la persecución de metas imposibles, situaciones que en manera alguna se solucionan aun echando la culpa a algún chivo expiatorio que pueda identificarse, sean los americanos, la globalización,  la religión, el capitalismo, el jefe de la oficina o el alcalde del pueblo.
El E. A.,  en personas sanas en principio  potencia por lo tanto los valores básicos antropológicos de la persona humana desde los valores clásicos del  humanismo reflejados también en la askesis de todas las religiones y todas las moralidades de  ámbito y éxito universal. Acudimos a Schultz y a Victor Frankl como testigos excepcionales de la eficacia del método para superar las situaciones de excepción. O situaciones límites de la vida que diría Jaspers.

Una de las aplicaciones más curiosas consiste en la mejoría en el cumplimiento de objetivos y propósitos. No tiene la estructura de una orden poshipnótica; mas bien se trata de la producción de una “tensión” ( como dice Schultz) o un sentimiento de culpa como más bien podemos designarlo, ante el no cumplimiento del propósito formulado solemnemente ante nosotros mismos durante la situación de E.A.  La misma disciplina necesaria para el  aprendizaje, según la técnica, que obliga a los ejercicios en lugares y horarios estables, supone una consolidación de hábitos y disciplinas, que aun secundariamente propician una estabilización de la personalidad. Los propósitos formulados son tan variados como todos los propósitos capaces de motivar la existencia humana; desde cumplimiento de hábitos de estudio, modificación de las formas de conducta, a las actitudes y pensamientos respecto a los demás o respecto, incluso grandes ideas o ideologias, que dirijan  nuestros actos, si bien el principiante debe atenerse exclusivamente a propósitos sencillos como pueda ser la hora de levantarse de la cama. Precisamente respecto esta cuestión, el E.A. muestra una vez más la actividad de un reloj orgánico interno que puede programar la hora de despertarnos con enorme exactitud. ( Recuerdese la practica piadosa de rezar una salve a las ánimas del purgatoria al acostarse, para que ellas nos despertaran en el momento deseado.)
La resistencia al dolor, la concentración y precisión en una actividad motora como la requerida en el atleta profesional etc. tienen también un amplio campo de utilidad en el E.A.  El autor de estas líneas en concreto tiene experiencia en la aplicación del E.A. en el entrenamiento de un grupo de nadadores de competición, que practicaban una sesión tanto antes de la competición, como despues de la misma para conseguir un descanso intensivo o restauración  en la nomenclatura de Schultz.
La plaga moderna del insomnio, sobre todo de los insomnios de la dormición o inicio del sueño tienen tambien una ayuda importante en el E.A. que enseña también por lo demás a mantenerse despierto si es preciso pero no en tensión y por lo tanto evitando la fatiga.

b) Indicaciones en pacientes. El E.E. encuentra su aplicación indispensable en todas las técnicas de descondicionamiento y desensibilización en las que, si bien, pueden utilizarse otros procedimientos de relajación, el E. A.  es el más eficaz. No insistiré más en estas indicaciones princeps del método. Mas sorprendente puede ser su aplicación en las adicciones, incluidas las derivadas de impulsos autoagresivos, funcionales o incluso dependencias de determinadas formas de conductas alimentarias, como las anorexias. El problema yace en estos casos en la personalidad de estos pacientes que pueden excluir su indicación a partir de sus caracteristicas  generales  y que ya hemos reseñado. Quizás, por ello, la indicación más util y accesible sea la relativa o los síndromes somatoformes o psicosomáticos, especialmente el dolor somatoforme y las disfunciones viscerales de los aparatos genitourinario y digestivo. No existe experiencia, que yo conozca, en las disfunciones sexuales, pero seguramente no por falta de eficacia en las mismas si no por haberse preconizado últimamente otro tipo de tratamientos.. Sin duda el E. A. puede ser un eficaz coadyuvante por la línea del refuerzo de los propósitos, la evitación de la ansiedad y el aumento de la autoestima y seguridad personal que conlleva el E. A. como tantas veces en estas líneas he repetido.
La ansiedad ante un preoperatorio, el control del dolor crónico con eliminación de su componente pático, y hasta, en los niveles superiores del E. A., la posibilidad de realizar intervenciones quirúrgicas menores o extracciones dentales en sofronización y anestesia por el E.A. son posibilidades que solo dependen del grado de perfección y dominio que el paciente haya adquirido respecto el procedimiento.
Los cuadros de ansiedad generalizada son también un campo de elección para el E. A. Se excluye la angustia pánico por su gran componente endogeno y biológico, aunque siempre el E.A. puede utilizarse como coadyuvante.
Todo ello queda resumido en la tabla III.

La técnica del Entrenamiento Autógeno.
Dos presupuestos básicos deben exponerse al comenzar la descripción del E.A.:
1. El Terapeuta mismo debe dominar la técnica personalmente y por lo tanto haberse sometido a un aprendizaje reglado de la misma dirigido a la preparación de monitores.
2. El cliente o paciente debe recibir la enseñanza de forma directa y practica por parte de su terapeuta, si bien el dominio del E. A. y la practica del mismo deberá realizarla  en su propio domicilio cumpliendo los protocolos correspondientes que comentará periódicamente con su terapeuta.
Aunque se utiliza la palabra aprendizaje, el dominio de la técnica no consiste propiamente en el conocimiento o costumbre de aplicación de la misma, si no que en ultimo término se trata de la creación de reflejos corticoviscerales a traves del primer sistema de señales; es decir, de reflejos condicionales en sentido autentico. Para ello se utiliza inicialmente funciones fácilmente dependientes del control voluntario, como las fases del peso y de la respiración.
Dado nuestra intención meramente informativa en estas lineas,  aquí solamente daremos una somera descripción de la técnica, que repetimos solo podrá aprenderse a traves de seminarios teorico practicos impartidos por un experto en la misma. El autor de estas líneas se ofrece para la realización de dichos seminarios de los que tenemos ya experiencia  en diversas centros españoles con muy buena aceptación, lo que sugiere, como decíamos al principio una renovación del interes por esta técnica que tan bien se integra en otros tratamientos cognitivo conductales que actualmente constituyen el grupo más importante de psicoterapias.
Debe distinguirse una fase de aprendizaje y otra de aplicación en la cual las condiciones de lugar, posición, horas y tiempos pueden tomarse de forma más flexible. Durante el aprendizaje deberán cumplirse las condiciones que reseño a continuación.
La posición. El E.A. presupuesto un lugar tranquilo, en la penumbra, y con temperatura agradable, puede adoptarse en decúbito supino con protección de la nuca, o bien en sentado  en la posición llamada del cochero, que implica la menor tensión muscular.
Fases sucesivas. La primera fase comprende la relajación muscular que se produce y evidencia por la vivencia del "peso" primero del brazo derecho - o del lado dominante - y luego de  los dos brazos, extremidades y resto del cuerpo.  El dominio de cada fase puede requerir varias semanas bajo la practica de al menos dos ejercicios diarios, y no debe pasarse a la siguiente hasta que la anterior sea eficaz con rapidez y  escaso numero de fallos.
Las fases siguientes en el nivel inferior son: Vivencias del calor o vasodilatación cutánea y visceral; del latido cardiaco, de la respiración y  de la vivencia  de bienestar y frente fresca.
La regresión. Una vez transcurridos los tres a cinco minutos que dura cada ejercicio debe realizarse la Regresión. Esta consiste en tres comandos realizados enérgicamente  y en la sucesión que describimos:
Mover los brazos. !!!
Respirar hondo!!!
Abrir los ojos.!!

Pueden realizarse  dos ejercicios seguidos, pero no más. La base del éxito consiste en la repetición tenaz del E. A. cada día hasta el dominio del mismo. En la Tabla IV reseño las distintos episodios que constituyen el control de la sesión. Durante el aprendizaje lo controla el monitor y posteriormente y en el domicilio el propio cliente o paciente. Para ello puede rellenar el monitor o el cliente respectivamente el protocolo de sesión de la Tabla V. Realizando dicho protocolo en cada sesión se obtiene a los largo de las semanas y meses de aprendizaje o ejecución una base de datos indispensable para la supervisión del método.


VARIABLES IMPLICADAS EN  EL E.A.


ENTRENAMIENTO AUTÓGENO DE SCHULTZ 
Tabla III
Indicaciones de aplicación: 
En personas sanas.
Autoconocimiento, por introspección.
Descanso intensivo  en tiempo breve. Restauración.
Control del esfuerzo y ansiedad cotidiana. Autotranquilización.
Mejoría en el cumplimiento de objetivos y propósitos. ( Refuerzo de la voluntad)
Ayuda a la iniciación del sueño.
Mejoría de rendimientos deportivos o de otro tipo.

En pacientes.
Estados de ansiedad en remisión o moderados.  (Excluido el síndrome de angustia pánico)
Desensibilización sistemática en  síndromes fóbicos.
Conductas adictivas moderadas y sin síntomas agudos activos.
Trastornos  por somatización o psicosomáticos.
Convalecencia de enfermedades agudas graves, como infartos de miocardio o similares.
Trastornos del sueño, sobre todo el insomnio de predormición.
Tartamudez. Fobia social.
Anorexia mental.
Protocolo de sesión de E.A.
Tabla III

Nombre.
Nr. De sesión.
Día
Hora.
Lugar.
Posición: Sentado  Decúbito
Fase del peso.


Fase del calor


Fase del control cardiaco.


Fase del control respiratorio.


Otras fases.

Otros fenómenos y vivencias.



Observaciones:


Selección de candidatos
Tabla nr. II

Pruebas de sugestibilidad

1. Prueba de Romberg

2. Prueba del péndulo.

3. Prueba especifica de la vivencia del peso. ( Una sesión)

Criterios de exclusión.

1. Retraso mental moderado o severo.
2. Estados confusionales.
3. Demencias orgánicas.
4. Psicosis en estadio productivo.
5. Estados de ansiedad intensa que impidan la relajación.
6. Personalidades psicopáticas o histéricas.

Criterios de admisión.

1. Buena comprensión del método.
2. Actitud positiva hacia el mismo.
3. Relación de confianza con el terapeuta.

Control de la sesión.
Tabla nr. IV

1. Observación de la postura adecuada.
2. Observación de la posición de las piernas.
3. Observación de la apertura parcial de la mandíbula y ojos.
4. Control de la relajación por la maniobra de Grossman (Levantamiento suave del codo dejándole  caer rápido)
5. Observación de la respiración.
6. Control del calor. (Tocando suavemente con el dorso de la mano)
7. Control "Frente Fresca."

8. Control de la regresión.
Sucesión adecuada de los tres movimientos:
!!Mover los brazos.!!
!!Respirar hondo.!!
!!Abrir los ojos.!!
Atiéndase especialmente a que no abra los ojos antes  de tiempo.

9. Fenómenos tras la regresión:
Mareo. Inestabilidad. Vivencias de extrañeza en brazo o pierna. Vivencias de despersonalización o obnubilación disociativa leve. Cansancio o sueño.









Fundamentos psicofísicos.
Tabla nr. I

1. La tensión psíquica se acompaña de:
Tensión muscular.
Taquicardia.
Palidez y frialdad de la piel.
Sudoración fría.
Tendencia de la tensión arterial a aumentar al principio y bajar después hasta lipotimia.
Respiración rápida y superficial de tipo costal.
Estado de alerta y percepción dirigido al exterior.



2. El estado de relajación se acompaña de:
Pérdida del tono muscular.
Latidos cardiacos lentos y fuertes.
Piel cálida y seca. Sobre todo en las manos.
Tensión arterial baja y constante.
Respiración lenta y profunda de tipo abdominal.
Percepción vertida hacia el interior y el propio cuerpo.






ESTADO HIPNAGÓGICO

NIVELES DE DESORGANIZACIÓN DE LA CONSCIENCIA


1. La Relajación de la atención. ( Pareidolias)

2. La Aceleración del discurso. ( Automática)

3. La Transformación del relato lógico lingüístico en
       relato icónico. ( Toma de comando  del hemisferio cerebral no dominante.)

4. La independización ( automatización ) del relato icónico y comienzo de la simbolización.

5. La disolución de la semanticidad. Afloramiento de contenidos inconscientes.

6. Pérdida de la capacidad de retornar al estado vigil y comienzo del sueño verdadero.


A. Jimeno Valdés y N. Jimeno Bulnes.  1993
Carnworth y Miller, 1959) 
1. Instrucciones del terapeuta.

- Respondiendo a demandas individuales.
- Dando ánimos y ayudando.
- Modelando eficazmente.

2. Elevada motivación y compromiso por parte del cliente.

- Practica intensa en su domicilio. ( o medio habitual)
- Generación de expectativas de mejora.
- Aumento de la autonomia del cliente.

3. Sesiones de prácticas frecuentes y regulares
Un ambiente de calma.
Una actitud pasiva pero receptiva.
Limitación de la atención sensorial.
Limitación de la actividad corporal.
Proporcionar instrucciones sencillas y monótonas.
Reducción de la tensión muscular.
Aumento de la consciencia corporal.
Sugerir la relación corporal y cognitiva.





PRECAUCIONES EN LA PRACTICA DEL E.A.( Everly. 1989)


- Puede incrementar la perdida de contacto con la realidad facilitando estados disociativos, parestesias o perturbaciones afectivas. ( Control médico)

- Puede incrementar las efectos de ciertas drogas o fármacos. ( En especial sedantes y medicación cardiovascular)

- En estados de angustia pánico no es aconsejable su utilización.

- Puede facilitar la recuperación de reacciones emocionales o pensamientos ocultos o reprimidos (catarsis)  que deben ser controlados por el terapeuta.

- Puede producirse una desaferenciación neurovegetativa excesiva con aparición de estados de hipotensión arterial, hipoglucemias etc.

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